viernes, mayo 07, 2010

Vos, lejos del miedo, encantadora...




Ella es un pedazo de pan. Y a veces, especialmente, para mí, un poco de azúcar. Mientras, ahora, solo quedan sus manos tratando de revertir lo que soy. Su mirada entregándome futuro. Arrancaron de cuajo o mejor dicho arranque de cuajo lo bueno que había en mí. Pero, aún así, tengo su certera y abismal confianza. Su amor se extiende sin pedir permiso, posesiva de pertenencia. Y estoy amando algunas palabras y odiando otras tantas. Pero Ella tiene algo que otorgan y quitan los poderosos. Es un inquietante cuerpo enamorado. Hace arrancar la primavera con su sonrisa. Ella solo tiene un lado positivo y una fe tan inmensa que alcanza para las dos y más. No busca adjudicarse codicias. Pero se expande sin pedir permiso. Es agua fresca en el desierto. Es chocolate caliente o un plato de sopa de verduras en una tarde fría. Es mi calma en la tormenta. Es la mano que cura. Es la fe que necesito siempre. Es todo lo que no soy y quisiera. Ella es una sonrisa permanente. Pero cuando aparece su tristeza es un sismo provocando daños, muchas veces, irreparables.
Con su vida abre el horizonte. Es una parte de luz. Cuando un viento infernal pretende llevarse todo por delante ella acompaña nuestros pasos. Mis pasos. Es solidaria, es completamente la mujer que más admiro y amo sobre la faz de la tierra. Es un sostén diario y un sermón justo. Es la razón por los cuales muchos días me levante. Y es la persona por la que más miedo tuve en mi vida, miedo a perderla. No podría ni respirar sin ella. Absolutamente, no. Porque Ella es el ser que me dio la vida, y ella es el ser por quien yo daría mi vida porque ella es una excelente madre con todo lo que eso implica.

miércoles, abril 21, 2010

En crudo.

Un dolor expandiéndose por todo el cuerpo. Un dolor tangible. Asfixiante. Duele como agujitas pinchándome. Llore creyendo que así lo aliviaría para terminar creyendo que lo dominaba, escondiéndome para terminar poniendo cara de que esta todo bien. Llore porque no se como evitar que vaya a matarla mi ausencia. No por creer importante. El nudo en la garganta sigue. Estoy pidiendo a gritos abrazos y un salvavidas. Estoy aceptando compañía sin importar que mi cabeza sea un remolino. Estoy aceptando mentiras de amor.
Tendrán una madre destrozada por la verdad. Habrá ojos, mirándome, sin piedad. Les quitare la primavera. La puta y calida primavera. Sin tan solo pudiera volver al útero y empezar de nuevo. Sin plazos, sin ganas de huir, sin miedos, sin tanto pero tanto dolor en las entrañas.
El miedo me esta quebrando, soy pura cobardía. Estoy cayendo estrepitosamente en el vacío de cualquier escena. Lo lamento pero estoy escribiendo con las manos manchadas de sangre.
Se que estas acciones están repudiadas pero la mejoría que se espera nunca llega. Nunca. Nunca. Nadie. Nunca pasa. Y por eso pueden, y lo entenderé, catalogar de lo que quieras pero tengo una trababa neurótica que no me deja seguir, ni ser, ni sentir diferente. Lo siento.
Hay días en donde quisiera arrancarme el corazón. En donde no soporto ser un hongo envenenado que sobrevivió al despedazamiento que, alguna vez, ese que llamo al taxi, provoco. Hay momentos que quisiera ser como antes, hasta creer en el poder de las margaritas o el perfume de las fresias. Pero ya estoy contaminada. Ya no puedo, algo se rompió.

martes, marzo 09, 2010

Eso de las burocracias amatorias...





Será que no conviene decir todo el drama que oscila entre ciertas cuestiones y yo. Por eso me censuro. Ni de las veces que resulte ser aparentemente inmune para tal persona. Sin estar hablando de una persona en particular. Ni que a veces espero que algo mágico solucione mis dramas sentimentales, emocionales y aún, lo que es peor, los existenciales.
Hay ciertas formas con las que trato de incluirme en toda esa guerra casi inexplicable que me resultan ciertas relaciones. Algo asimétrico lo que a veces se logra establecer, algo así, como un semi triunfo sobre la naturaleza. Y ahí me calmo esperando que llueva, otra vez.

domingo, febrero 14, 2010

Nefasta, Ella, es nefasta.

Estoy como un animal expectante esperando el momento justo para atacar y despedazar a la presa. A mi maldita y nefasta cuñada. Causarle el dolor más extremo. Atravesarle la garganta y rabiosamente quitarle sonidos, dejarle lastimada la encía y la lengua. Hundirle mis manos en su vientre de falsa madre,arrancarle las vísceras dándole el mínimo indicio de toda la desilusión que causa.
Quiero arrancarle los ojos porque todo lo que pudo ser esta roto, callado. Porque ella es lo podrido, es pus, es lo sangrante, es lo que duele. Pensé en su muerte, ya establecida en mí, y me quede con el cadáver en la mano, así, sin saber que hacer pero tengo esta rabia, me siento absolutamente dolida e impotente ante tanta maldad, tanta mentira, tanto amor falso.
Me dedico con intensidad a pensar en arrancarte la cabeza del cuerpo,de sacarte las tetas con una tenaza, en cortarte las venas y ver si son vacías y violetas, comprobar que es minimamente humana, por lo menos por dentro, aunque no lo creo. Porque solo es una hija de puta, es una hija de re mil puta por provocar esta destrucción masiva.

sábado, febrero 06, 2010

Es mi cumpleaños, feliz.

Es una explosión atómica constante… Una bola de fuego líquido auto contenida por su propia furia. Un volcán de agua sin montañas que lo rodeen.







Ah y sepan que amo terriblemente la lluvia,de estos días, y que festejare de igual forma pero más feliz.

domingo, enero 03, 2010

Feliz año nuevo!!!!



Estoy sintiendo el desamor en el centro, mismo, de las tripas. Pienso en mover las piezas, hacer movimientos nuevos. Solo para que no se pudran en mis entrañas. Estoy sintiéndome sola sin que nada tenga que ver con que sea domingo. Ya que me siento morir también un miércoles. No tengo una caricia, un abrazo, un gesto sin intención. O una pared donde apoyarme. Pero a veces no solo hablo de amor. No solo el amor tiene que ver conmigo. A veces escribo para decir, más, lo cual no logro y siempre en lo que escribo hay algo doloroso para alguien. Un otro que no soy yo. Pero por qué nadie me habla de amor, de un amor crudo. No tengo nada. Nadie. Nunca. Nada de manera directa. ¿Qué hacer?
Más allá de eso mi piel ya no aguanta. Siento que estoy perdiendo hasta mi humanidad. Me duele. Todo me duele desde adentro hacia afuera y de afuera hacia dentro. Quiero un gesto que no busque dañar, que sea limpio y desinteresado. Quiero un par de labios húmedos para besar después de que digan mi nombre.
Y la verdad, no sé, para qué, quiero tanto si después termino siendo tan esquiva.