martes, marzo 14, 2006

Un deseo.


Acá esta mi sobrinita Agustina,ya tiene 5 meses y 15 días.


Dejo de ser, abrazo de un salto el frágil sonido de tu risa. Y los instantes, en donde te miro, se suceden desiguales a mí.
Me asustas con tu llanto, no hay padres a la vista y los abuelos salieron. Tu llanto no es febril, ni de hambre ni el pedido de un cambio de pañal. Tu llanto solo es atención, es juego, es un pedido de upa.
Sin moverme permanezco a tu lado, mirándote sonreír mientras dormís y la simpleza de tu sueño no tiene límites.
Deseo lo más limpio y hermoso de este mundo, que tengas risas y cientos de minutos que formen una felicidad permanente.
Vos me haces sentir ese deseo egoísta de querer un hijo, de querer dejar de ser yo con todo lo que eso implica y ubicarme en ese lugar de darlo todo y todo el tiempo. Tener un hijo. Un hijo. Una constelación de estrellas infinitas al alcance de la mano, quiero que sea de mi mano.
Juegos de plazas, juguetes, mamaderas. Todo me lleva a un mismo pensamiento, tener un hijo. Y si el tiempo no me lo da? Y si él no quiere venir a mi, si no quiere que sea su madre? Qué llevara a la vida a regalarte un hijo. Un hijo. Y si el amor no me regala la solidez que creo necesitar para tenerlo. Un hijo. Quiero, deseo y espero un hijo. El deseo podrá dármelo? Por que frente a este deseo solo tengo preguntas, miedos y más deseo. Un hijo.

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